Nuevos stickers

Escriba lo que está buscando:

Make your own custom-made popup window!

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore
[contact-form-7 id="3019" html_class="default"]

Jericó, Antioquia

¿Jericó fue una herencia, fue pensada y calculada simétricamente? Te lo voy a contar en esta historia, comencemos:

Nadie sabe las cargas y responsabilidades que tienen las herencias, algunas son malas y te dejan en un abismo y otras tan buenas como la mía que te permiten construir un lugar de progreso al que llames hogar, yo soy Santiago Santamaría Bermúdez de Castro, nací el 16 de julio de 1815 y 35 años después descubrí que la herencia que me dejó mi padre, Juan Santamaría, era un rincón especial en las montañas de Antioquia al que llamé La Aldea de Piedras, ya que me quedé asombrado con la abundancia de formaciones rocosas y afloramientos de piedra en su paisaje.

Aquí, decidimos establecer nuestro hogar y fundar una ciudad próspera. Comenzamos a construir Aldeas, a labrar la tierra y a trabajar juntos para darle vida, luego de unos años, gracias al Obispo Gómez Plata, a esta bella Aldea de piedras le pusimos el nombre de Jericó ¿Sabes por qué? Este nombre nace en honor a la tierra prometida Jericó en Palestina.

Ahora tengo 52 años, ver mi obra realizada me llena de inmenso orgullo, lo que más quisiera hoy, sería mostrarle a mi padre lo que construí con su legado, este lugar lleno de magia y desarrollo. Hoy yo podría morir en paz.

Y fue así como a la edad de 52 años murió Santiago Santamaría, seguramente para reunirse con su padre y contarle lo que logró hacer con la ciudad de Piedras hoy llamada Jericó Antioquia, que no solo nos regala la historia de Santiago sino también la de la Madre Laura, un lugar que hoy puede ser visitado por miles de turistas, el hogar del escritor Manuel Mejía Vallejo y el doctor Héctor Abad Gómez.

A Jericó hay que venir para conocer la calidad de su gente, su historia, su cultura y arquitectura, no te puedes ir sin dar un recorrido por sus iglesias, sin subir al Cristo Redentor de Jericó, sin ir a la casa de la Madre Laura primera santa colombiana, sin subir sus 100 escalas, sin ir al museo de la música y de antropología y arte.

Este lugar se merece un sello en tu pasaporte MUCA y en tu corazón.